Los científicos aseguran que el consumo de antidepresivos puede llegar a generar ideas suicidas en la población infantil que consume este medicamento.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, FDA impuso una advertencia en los antidepresivos de que en los niños y los jóvenes pueden aumentar el riesgo de tener pensamientos o conductas suicidas, aunque una revisión de resultados clínicos no halló esa relación por lo menos en dos de esos medicamentos.
El análisis, que incluyó algunos datos no publicados, concluyó también que el tratamiento con antidepresivos reduce el riesgo de suicidio en los adultos de todas las edades.
“Esto debería reforzar la noción de que recetar esos fármacos no inducirá necesariamente pensamientos o conductas suicidas en los pacientes”, indicó Robert Gibbons, profesor de university of Chicago y autor principal del estudio.
Los resultados, que surgen de datos de usuarios pediátricos y adultos de fluoxetina (Prozac) y de usuarios adultos de venlafaxina (Effexor), no son suficientes para cambiar la opinión generalizada de los riesgos del uso de antidepresivos, especialmente en los niños.
“Los autores analizaron el riesgo de tener pensamientos o conductas suicidas asociadas con el fármaco, la fluoxetina. El peso de la prueba reveló un aumento reducido, pero significativo, de las ideas y conductas suicidas en pacientes pediátricos tratados con antidepresivos”, expresó Jeff Bridge, del hospital Nacional de Niños, Columbus, Ohio.
Esto coincide con la decisión que tomó la FDA en el 2004 sobre el uso pediátrico de antidepresivos desde el 2004. Tres años después, recomendó que la advertencia alcanzará a los jóvenes de hasta 25 años.
Gibbons, que integra el consejo asesor de la FDA, siempre se opuso a esas recomendaciones y votó en contra de incluir una advertencia en los envases de los antidepresivos.
“Los datos eran muy convincentes y me preocupaba que los médicos dejaran de recetar antidepresivos”, explicó.
La FDA reunió toda la información disponible sobre pensamientos o conductas suicidas entre 4 mil 400 niños que habíaparticipado en los ensayos clínicos versus placebo. Los pensamientos o los intentos suicidas eran dos veces más comunes en los tratados con antidepresivos, aunque ninguno de ellos había consumado el suicidio.
Ahora, el equipo de Gibbons reunió información de los ensayos que habían comparado el uso de antidepresivos con placebo y que también habían determinado el nivel de riesgo de suicidio desde el inicio del tratamiento.
Algunos datos eran de un estudio sobre adolescentes del Instituto Nacional de Salud Mental y el resto, de dos laboratorios, Eli Lilly, que produce Prozac, y Wyeth, que comercializa Effexor.
Los autores declararon haber sido consultores o haber recibido fondos de investigación de los laboratorios, pero Gibbons aseguró que las empresas no accedieron al nuevo estudio, realizado con fondos federales.
El análisis incluyó a 708 niños en total y reveló que el riesgo de tener pensamientos o conductas suicidas a las ocho semanas entre los usuarios de Prozac y de placebo. (La fluoxetina es el único antidepresivo aprobado para el uso pediátrico, pero los médicos la indican fuera de prospecto contra la depresión infantil).
Los estudios incluidos en la revisión de la FDA que detectaron el aumento del riesgo de suicidio habían incluido la fluoxetina y otros ocho antidepresivos.
En la revisión de Gibbons, el uso de fluoxetina o venlafaxina disminuyó un 90 por ciento el riesgo de tener pensamientos o conductas suicidas a las ocho semanas de tratamiento en adultos y los mayores, comparado con un 79 por ciento menos de riesgo en el grupo tratado con placebo. Gibbons lo atribuyó a la reducción de los síntomas depresivos.
Al inicio de los estudios, el 20 por ciento de los niños y el 3,5 por ciento de los adultos pensaban o intentaron suicidarse. Gibbons consideró interesante que el riesgo de suicidio de los pequeños no disminuyera tanto como el de los adultos, aunque los resultados indicaron que los antidepresivos también aliviaron en los niños los síntomas de depresión.
“El suicidio y la depresión están sólidamente asociados en los adultos y los mayores, y no tanto en los niños, lo que genera inquietud con el fármaco”, concluyó el estudio.