Esta conducta es una característica propia de los adolescentes que se pone de manifiesto en sus actitudes de diferentes maneras, protestando constantemente, oponiéndose a las normas o a lo establecido, desobedeciendo al sistema y enfrentándose con frecuencia a los padres y profesores.
“El comportamiento rebelde de los adolescentes es la consecuencia de la búsqueda de independencia. Necesitan distanciarse de la relación de dependencia y protección que han tenido con sus padres para adentrarse en el mundo adulto y encontrar su identidad personal”, explicó la psicóloga Catalina Ruiz Vallejo.
El joven intenta que sus padres cambien de actitud hacia él, se está haciendo mayor y necesita más libertad. La mayoría de las discusiones surgen en torno a los nuevos privilegios que él desea adquirir como ampliar el horario de salida, libertad en la elección de la ropa y del peinado, una moto o las llaves del carro.
“Con respecto a su carácter se encuentra bastante desorientado por los cambios que está sufriendo. Además de los fisiológicos, también se producen cambios en su forma de pensar y de sentir, experimenta sensaciones nuevas y formas de ver las cosas diferentes. Todo es nuevo y desconcertante para él. Como consecuencia de estos cambios, es frecuente que pierda el control sobre sus emociones y no sepa cómo reaccionar ante situaciones que no entiende ni puede controlar. Se rebela ante todo lo que considera injusto. Rechaza reglas y normas que él no considera lógicas o le parecen absurdas, ya sean sociales o familiares, y se niega a cumplirlas, está elaborando su propio criterio ante todo lo que le rodea, necesita tiempo y paciencia para tener autodominio y abandonar su actitud rebelde”, aseguró la especialista.
Es importante saber que esta etapa puede prevenirse desde que los hijos se encuentran en la niñez. Si es advertida desde entonces, padres e hijos tendrán más herramientas para hacer frente a la adolescencia. La familia deberá establecer una relación basada en la comunicación, así, los padres estarán enterados de la vida de los hijos en todo momento y sobre todo, estos tendrán más confianza en ellos.
“Si por el contrario no hay comunicación, los menores estarán encerrados en su propio espacio y no compartirán nada, entonces será más difícil romper los escudos, ya que desde la visión del adolescente los padres le prestan atención y tiempo en el momento en que él desea todo lo contrario es decir, la comunicación con sus padres habrá llegado demasiado tarde”, concluyó Ruiz Vallejo.
Consejos para padres
- No se necesitan sermones, presión, sino cariño y aceptación.
- No criticar sus acciones esto es sinónimo de malestar.
- Escuchar sus razones y opiniones tenga o no razón.
- No rechazarlo cuando quiera hablar.
- Darle cierta libertad, y al mismo tiempo estar pendiente de él, de otra forma se sentirá abandonado y olvidado.
- Aceptar los cambios que pueda presentar en su forma de pensar.
- No violar su intimidad en casa.
- Aceptar que es un proceso que tiene que cumplir un ciclo, pero siempre estar presente cuando el joven lo necesite.