El nivel alto de esta sustancia en la sangre del recién nacido puede ocasionar sordera, parálisis cerebral y problemas de lenguaje.
Por: Yaqueline Hurtado Domínguez
La ictericia es un trastorno frecuente en los recién nacidos, se refiere al color amarillento de la piel y la esclerótica (el blanco del ojo) provocado por un exceso de bilirrubina en la sangre, esta es el producto resultante de la descomposición normal de los glóbulos rojos.
“Normalmente la bilirrubina se procesa en el hígado y se excreta en forma de bilis a través de los intestinos. La ictericia aparece cuando esta sustancia se acumula en la sangre porque el hígado de los recién nacidos no es capaz de descomponerla y eliminarla con la suficiente rapidez. Esto puede presentarse porque los pequeños fabrican más bilirrubina que los adultos debido a que renuevan constantemente los glóbulos rojos”, explicó el neonatólogo Jorge Arturo Huertas Díaz.
El hígado de los recién nacidos está en desarrollo y esa inmadurez no les permite eliminar la cantidad adecuada de la sustancia de la sangre. Los intestinos del infante reabsorben una cantidad demasiado elevada de la sustancia antes de eliminarla a través de las heces.
“A algunos bebés, una concentración elevada de este líquido en sangre generalmente superior a 25 mg puede provocarles sordera, parálisis cerebral u otras lesiones cerebrales. Muy poco frecuentemente, la ictericia puede indicar la presencia de otro trastorno, como una infección o un problema en la glándula tiroidea, los especialistas siempre examinan a todos los lactantes a los pocos días de nacer para determinar si tienen la enfermedad”, aseguró el especialista.
Tipos
Ictericia fisiológica (normal): Presente en la mayoría de los bebes, este tipo de ictericia obedece a la inmadurez del hígado de los lactantes, que procesa la bilirrubina lentamente. Generalmente aparece entre el segundo y el cuarto día de vida y desaparece cuando los bebés tienen entre una y dos semanas.
Del prematuro: Es frecuente en niños prematuros, que tardan más en regular eficazmente la excreción de esta sustancia. En los prematuros, debe tratarse a concentraciones más bajas que en los a término a fin de evitar posibles complicaciones.
La asociada a la lactancia materna: Se puede presentar cuando un bebé amamantado no está ingiriendo suficiente leche, sea debido a dificultades con la lactancia o a que a la madre no le ha subido la leche. No está provocada por un problema de intolerancia a la leche sino que se debe a que el bebé no se está alimentando lo suficiente.
Incompatibilidad de grupo sanguíneo o de RH.: Si un bebé tiene un grupo sanguíneo distinto al de la madre, es posible que esta produzca anticuerpos que destruyan los glóbulos rojos del pequeño, lo que provocará una acumulación repentina de bilirrubina en sangre.
“La ictericia provocada por la incompatibilidad de RH o grupo sanguíneo puede aparecer en el primer día de vida. En el pasado, los problemas de RH eran la causa de los casos de ictericia más graves, pero ahora pueden prevenirse inyectando inmunoglobulina RH a la madre durante las primeras 72 horas del posparto, lo que impide que fabrique anticuerpos que podrían poner en peligro la vida del bebé”, aseveró Huertas Díaz.
Síntomas y diagnóstico
Suele aparecer alrededor del segundo o tercer día de vida, comienza por la cabeza, desde donde se va extendiendo al resto del cuerpo en sentido descendente. La piel de un bebé se ve amarillenta, apareciendo esta coloración primero en la cara, luego en el pecho y el abdomen y por último, en las piernas. La esclerótica también puede adquirir una tonalidad amarillenta.
Puesto que en la actualidad se suele dar el alta hospitalaria a los bebés uno o dos días después del nacimiento, es recomendable llevarlos al pediatra días después de salir del hospital para que puedan evaluarles la enfermedad. Asimismo, los padres deberán fijarse en la coloración de la piel del recién nacido para detectar posibles signos del problema.
“En la consulta del pediatra, es posible que al menor le extraigan una pequeña muestra de sangre para determinar la concentración de bilirrubina. La gravedad de la ictericia dependerá de la edad del bebé y de la presencia de otros trastornos. En casos comunes el niño es puesto en incubadora por siete días con una luz especial que le ayudará en los niveles de bilirrubina, y sólo se puede sacar de allí para que la madre lo amamante. Generalmente el control en sangre se realiza diariamente hasta que se estabilice”, concluyó el neonatólogo.
Recomendaciones
- Detectar signos de ictericia durante las primeras 24 horas de vida del bebé.
- Cuando el bebé tiene una temperatura rectal de más de 37,8º C.
- El bebé tiene mal aspecto y se comporta como si se encontrara mal.
Llame al pediatra inmediatamente si se intensifica el color amarillo de la piel del bebé o si este está muy desganado y más somnoliento que de costumbre. Es difícil determinar la gravedad de la ictericia solamente observando al niño, de modo que cualquier pequeño que tenga los ojos y la piel amarillos debería ser evaluado por un pediatra.