El balance de la Fundación para el Desarrollo del Quindío, FDQ, es el reflejo fiel de lo que se puede hacer a base de creatividad, con ejercicio del talento ejecutivo y el conocimiento sobre el emprendimiento y el desarrollo humano.
Hace 37 años se creó por el gobierno nacional la FDQ, entidad a la que apenas tres empresas privadas de la región le aportan cuotas de mínima cuantía y sin ninguna ayuda oficial, porque ni el departamento ni el municipio pueden ser aportantes. Los impedimentos constitucionales y de ley se oponen y por eso la fundación tiene que aprovechar las facultades de sus funcionarios para poder llevar la responsabilidad de existir como institución. La fundación goza de confianza en la nación, hay organismos del Estado, territorios y empresarios del sector privado que la conocen mucho más que en el Quindío y de ahí su puesto de honor entre instituciones nacionales con las que ha competido con inobjetable altruismo y capacidad.
La renuncia del ex alcalde Luis Fernando Velásquez Echeverri al cargo de director ejecutivo del organismo debido a compromisos con la zona franca del Eje Cafetero, ha puesto al gobierno departamental y a los miembros del consejo directivo de la fundación a mirar otra vez partiendo de un buen presente, hacia el futuro de esta entidad. La zona franca, principal motivación de Velásquez para su retiro después de haber cumplido satisfactoriamente una noble misión, es otra empresa generadora de desvelos y preocupaciones, pero en la que tiene metas por desarrollar en el corto plazo y a través de las cuales se pueden llegar a dar mejores condiciones al departamento y la región.
La fundación es una institución organizada, con una gran experiencia y puede luego de más de 10 años de grandes alcances, seguir generando desarrollo en los campos que determine emprender. Sin embargo, se requiere que los quindianos, sus medianos empresarios y los de mayor tamaño económico contribuyan con sus aportes a una entidad que tiene propósitos loables y que hoy por hoy ofrece alternativas de trabajo profesional a varias decenas de expertos profesionales. La sucesora de Velásquez en la dirección de la fundación para citar un ejemplo, se inició en Medellín en la tarea del diseño y participó en la puesta en marcha de proyectos y emprendimientos para el desarrollo humano que rápidamente le permitieron llegar a convertirse en una asesora de confianza en el sector empresarial de Antioquia, en el académico y por supuesto en el gobierno.
Es ingeniera mecánica de la universidad de Antioquia y ha trabajado con reconocidos prohombres de ese departamento y del país entre quienes se cuenta Darío Montoya el actual director nacional del Sena. Guadalupe Salazar Londoño le ha dedicado una buena parte de su desempeño profesional a la investigación, diseño e implementación de metodologías que han sido aplicadas en muchas partes de Colombia, tales como las de “Pensamiento compartido y las asociadas a las herramientas de gestión para la competitividad sostenible”.
La ingeniera Guadalupe Salazar Londoño hace parte del nuevo mundo; el del conocimiento y la informática, el mundo del estudio para aprender y multiplicar el saber. En el haber de experiencias, la señora Salazar Londoño designada directora de la Fundación para el Desarrollo del Quindío presenta su participación en la estructuración del proyecto internacional Integración Fluvial de Suramérica como representante de la academia antioqueña y al lado de universidades como la Jorge Tadeo Lozano y la universidad Simón Bolívar de Venezuela, además de no menos importantes institutos y fundaciones como Mercosur, la Caf, el Mit, Harvard y la Gif de Japón. Se tiene con quien proyectar la fundación elevada a categoría superior por el dimitente director Luis Fernando Velásquez Echeverri. Sólo falta que en el Quindío empresarios y dirigentes se decidan a trabajar de la mano de una gran empresa y por el desarrollo de una gran región.